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Mientras Houseman era la explosión y el regate, Luis Adolfo Galván era la seguridad y el silencio. Nacido en Fernández el 24 de febrero de 1948, Galván fue, posiblemente, el jugador más regular de todo el torneo. Su presencia en las páginas de EL LIBERAL de aquel entonces, aunque a veces menos estridente que la de Houseman, es tratada con un respeto reverencial. El diario destaca su solvencia y su zaga central junto a Daniel Passarella como una "aduana infranqueable".
Sin embargo, el archivo de EL LIBERAL también registra las sombras y los “qué hubiera sido”. Es aquí donde aparece la figura de Humberto Bravo, nacido en la ciudad de Añatuya, al sudoeste provincial. La historia de Bravo es una de las más agridulces del fútbol santiagueño. Siendo uno de los delanteros más letales de la década del 70 en Talleres de Córdoba, Bravo fue parte del proceso de Menotti hasta el último suspiro.